Los guardianes nocturnos del Finisterre Francés

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En permanente vigilancia, testigos de trágicos naufragios, lazarillos de exhaustos marineros a la espera de llegar a buen puerto, guardianes de embarcaciones y mediadores de mares embravecidos. Son los faros, vigías nocturnos que custodian las embarcaciones hasta llegar a tierra firma.

Envuelta por la historia tallada a golpes de Mar, en la que el respeto a un Océano Atlántico ha dado y quitado vida a su antojo, se encuentra el Finistère, dentro de la región de la Bretaña, un lugar inconfundible con una brisa particular y única, donde los faros son únicos testigos de legendarios naufragios. En nuestra ruta visitaremos parte de estas fortalezas de granito y bellas ciudades que marcan carácter a la región.

DESDE CONCARNEAU HASTA QUIMPER Y LLEGANDO AL FARO DE ECKMUHL

Nuestro punto de partida será Concarneau, una tranquila ciudad costera con una de las más bellas bahías de la Bretaña. Un largo paseo marítimo nos deja recorrer hasta unos cuantos kilómetros parte de la costa que envuelve la ciudad, pudiendo admirar la arquitectura defensiva más característica del lugar, su fortaleza. Desde este emplazamiento sale la carretera que nos llevará hasta la capital del Finistère, Quimper. Considerada una importante ciudad portuaria en la época romana, Quimper significa confluencia debido a los ríos Odet, Fnourt y Stein que emergen desde las entrañas de la ciudad, con un histórico centro amurallado donde pasear por sus empinadas callejuelas es trasladarnos entre los S.XVI y S.XVIII, con sus casas de piedra y madera conservando el aspecto de antaño, y desde donde casi en cualquier punto de la ciudad se asoman las dos torres de una catedral que necesito casi 300 años para construirla.

Desde Quimper iniciaremos nuestra ruta a los faros más emblemáticos de la región, empezando por el Faro de Eckmuhl, situado en la punta de Penmarc´h, este es uno de los pocos faros que se puede visitar su interior aunque como la mayoría de ellos esta automatizado, mide 65 metros y fue construido en 1893 remplazando al antiguo faro que se encuentra a pocos metros. En su interior lo que más destaca es su barandilla de bronce que rodea toda la escalera y una estatua del Príncipe de Eckmüchl que nos da el paso para llegar hasta lo alto del farol.

DE UN PUEBLO DE CUENTO. LOCRONAN, SIGUIENDO A LOS FAROS DU PETIT MINOU Y ST-MATHIEU

Saliendo de Permarc´h hay que seguir dirección a Quimper y pasar la ciudad para seguir en dirección a Locronan. Este pequeño pueblo de gran encanto ha sido el elegido por muchos cineastas para protagonizar sus películas, igualmente que artistas y artesanos que escogieron este emplazamiento para establecer sus talleres inspirados por sus antepasados religiosos y grandes productores de lona de Velas, famosos en todo la Bretaña desde el siglo .XV hasta el siglo XVIII. Saliendo de Locronan nos dirigimos al norte, dirección Brest para a pocos Kilómetros llegar a la población de Plouzane donde nos indicara la ruta al Faro du Petit Minou. Antes de llegar al faro a pocos metros, hay que pasar una pequeña fortificación en la que nos avisa que estamos en zona militar, aunque no hay problema de poder acercarnos a la torre o admirar desde alguno de los miradores que hay en el camino el inquietante paisaje que lo rodea.

A pocos Kilómetros cerca de la población de Plougonvelin, nos espera el faro de Saint Mathieu junto a los restos de una antigua abadía de monjes benedictinos. El faro construido en 1250 por los monjes, fue inicialmente una torre donde se colocaba en lo alto un fanal, el cual alumbraba en línea con el faro de Kermonvan a unos 6 Km en la zona de Le Conquet, esta alineación marcaba la entrada de los barcos en la bahía de Brest. Desde lo alto de los 37 metros que mide este faro, el cual se puede visitar durante todo el año, se pueden tener unas impresionantes vistas de la costa y de la isla Molène y algo más alejada la de Ouessant.

OUESSANT. LA ISLA CUSTODIADA

Saliendo de Saint Mathier, podemos coger la carretera que voltea la costa para llegar a Le Conquet a tan solo 4 Kilómetros de distancia. Este pequeño pueblo tiene un importante puerto pesquero, el que será nuestro punto de partida para la Isla de Ouessant. Desde el embarcadero mientras esperamos a que nuestra embarcación llegue, podemos observar el Faro de Kermorvan, situado justo en la entrada de la bahía que tiene su mismo nombre. El viaje a Ouessant es de una hora, y a medida que nos vamos acercando vamos viendo el primer faro de los cinco que rodean la isla.

Faro Kermocvan

El faro de Kereon, denominado como “El Palacio del Infierno” por su situación en medio del mar y por el lujo que acapara en su Interior con llamativos muebles de madera. Este faro es el único de la isla que emite dos colores de luces, la roja y blanca, la roja para evitar que los barcos se dirijan a las rocas y la blanca para indicar el paso correcto. Otro de los faros que también se encuentra algo alejado de tierra y que a medida que nos vamos acercando a tierra se va volviendo más visible, es el de Jument, situado en una de las zonas más peligrosas, posiblemente por ello es el más famoso y legendario del lugar. Este Faro fue construido en 7 años, y a causa de su rápida construcción y del violento oleaje la torre se partió, lo que supuso empezar unas largas obras de consolidación y reforzamiento de la base que duraron 30 años, por donde se añadieron unos cables submarinos para poder sostenerlo, este sistema hizo crear una leyenda entorno al faro, cuentas los isleños que en 1911 año de su reconstrucción, uno de los operarios que bajaron al fondo a colocar los cables para su refuerzo y llevando su escafandra, fue devorado su pie de metal por la boca de un gran congrio, se dice que desde entonces este mismo pez revolotea por el fondo custodiando la torre desde las profundidades.

Otro dato anecdótico es la protagonizada por el guardián del faro y el fotógrafo francés Jean Guichart en 1989, cuando una mañana el fotógrafo sobrevolaba el faro mientras captaba imágenes del mar en plena cólera, fue el ruido del motor del helicóptero que llamo la atención del farero saliendo al exterior, en ese preciso instante una gran ola envolvía la torre y Jean fotografío la secuencia, en tan solo unos segundos el farero pudo cerrar la puerta suponiéndole la salvación a lo que podía a ver sido un momento fatídico. Aquella instantánea le mereció el reconocimiento mundial del fotógrafo y considerando aquella imagen como la foto del siglo.

Continuando nuestra ruta por los faros de la isla, que con sus tan solo 8 Km de largo y 4 Km de ancho es custodiada por cinco torres. Una vez en tierra nos dirigimos al de Créac´h, actualmente es el faro más potente de Europa alumbrando hasta 68 Km actualmente, aunque ha llegado hacerlo hasta 148 Km. Siguiendo la carretera en dirección al faro de Stiff situado en el otro extremo de la isla, nos encontramos con la imagen de otro aunque más alejado de tierra, el de Nividic destacando una plataforma para el aterrizaje de helicópteros. Por último visitaremos el faro de Stiff siendo el más antiguo de la isla y el primero que próximamente esta previsto que se pueda visitar.

Estás atalayan solo son una parte del gran atractivo que posee este lugar. Una de las joyas de la zona, es su museo de faros uno de los emplazamientos más visitados por los foráneos.

La Islade Ouessant actualmente se dedica al turismo, aunque no hace mucho los únicos que se alojaban en ella aparte de sus habitantes, eran los continuas marineros de comercio que repostaban antes de continuar su camino, ya que esta situada en una zona estratégica siendo actualmente una vía comercial por donde pasan unos 150 barcos.

DIRECCIÓN LA ISLA DE VIERGE Y ÚLTIMA PARADA DINAN

De retorno a la península retrocedemos unos kilómetros para coger la carretera desde Brest a Plouguerneau en dirección norte para visitar el faro de la Isla de Vierge. Después de 27 Km nos desviamos en la indicación para llegar a la isla a bordo de una pequeña embarcación y en tan solo unos minutos. El faro es el más alto de toda Europa con 82 m y más alto en piedra de todo el mundo. Desde aquí y despidiendo la costa nos dirigimos al que será nuestro último destino, la población de Dinan, ciudad cautivadora de nostálgica belleza y donde esconde entre sus murallas, las más antiguas de toda Bretaña, el encanto de calles empedradas rodeadas de casas de madera tan características de la zona, mezcladas entre grandes avenidas comerciales. Igual de seductora es su Ribera, donde un puente medieval nos da la bienvenida a la entrada del pintoresco puerto de la ciudad, por donde llamativas pasarelas de flores nos acompañan en nuestro paseo.

Texto: Pedro Balagué – Fotos: Alejandra Ribas

GUIA DEL VIAJERO

COMO LLEGAR

Con la compañía easyjet, destino Paris Charles de Gaulle www.easyjet.com y desde el aeropuerto de París se enlaza con la estación de tren de TGV dirección Renne www.es.oui.sncf/es/tgv Desde allí hay que alquilar un coche www.hertz.com

DONDE COMER

Restaurante Le Nautile – Hotel des Sables Blancs- www.hotel-les-sables-blancs.com

Hostellerie de la Pointe Saint-Mathieu – www.pointe-saint-mathieu.com

Le Cottage 78 Rue du Petit Fort 22100-Dinan Tel. + 33 296 87 96 70

DONDE DORMIR

Hotel des Sables Blancs – www.hotel-les-sables-blancs.com

Hotel Océania – www.oceaniahotels.com

Hotel La Vinotière – www.lavinotiere.com

Residence Hôteliére Duguesclin – www.vacanceole.com/residence-duguesclin-dinan/

 INFORMACIÓN TURÍSTICA

 Representación Bretaña – www.vacaciones-bretana.com

Comité Regional de Turismo de Bretaña – es-piron@tourismebretagne.com

Comité Provincial de Turismo de Finistere – jeanluc.jourdain@finisteretourisme.com

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