Costa Luminosa se pasea por el Báltico

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Embarcarse en un crucero, es descubrir una forma diferente de viajar, cada barco, cada recorrido, es una nueva aventura que hasta el más experto crucerista le puede llegar a sorprender.

Viajar a bordo de un barco durante días, es una de las mejores maneras, de las que podremos visitando casi a diario una ciudad de un país diferente,  hoy en día realizar un crucero está al alcance de la mayoría de los bolsillos, pudiendo escoger en multitud de recorridos, precios y categorías.

Esta vez nosotros hemos tenido la suerte de embarcarnos en el Costa Luminosa para recorrer el mar Báltico, nuestra ruta de siete días nos ha llevado por ciudades como Estocolmo, Helsinki, San Petersburgo, y Tallin.

El Costa Luminosa tiene una capacidad para unos 2.826 pasajeros, y aunque suele estar casi todo el año a foro completo, gracias a sus cuatro restaurantes no se aprecia la sensación de aglomeración durante las desayunos, comidas o cenas, también sus diez bares repartidos por todo el barco, son una buena opción para poder disfrutar cada noche de un ambiente diferente donde tomarnos unas copas.

 

La diversión es otro punto fuerte durante el crucero, infinidad de actividades se realizan a bordo, desde la mañana hasta la noche, el Costa Luminosa, se llena de entretenimiento,  clases de gimnasia, demostraciones de cocteles o campeonatos de juegos de mesa.  Cuando llega la noche, el teatro se llena de color y animación, el casino es un vaivén de gente entre sonidos de tragaperras y expectación alrededor de las mesas de juego.

Para aquellos que embarcarnos en un crucero, y que nos supone una cierta inquietud por tener que llevar un vestuario de gala, donde tener que acudir noche tras noche, embutidos en vestidos de 21 botones, tranquilos, Costa Cruceros tiene la ventaja, que en ninguno de sus barcos, se estable como norma estricta tener que engalanarse con vestimenta glamurosa, aunque si te aconsejan que en ciertos cruceros, como el Luminosa, en las noches donde se celebra la cena del capitán, la vestimenta sea “ocasional”.

El recorrido por el Báltico empieza desde Estocolmo, por lo que hay que llegar hasta la ciudad en avión, en el precio del crucero te incluyen los traslados, por ello cuando llegas al aeropuerto, se abren exclusivamente facturación para los pasajeros del barco, por lo que una vez facturado, no nos tenemos que preocupar de nuestro equipaje hasta llegados a nuestro camarote.

Una vez en el barco y localizada nuestra cabina, (algo que nos puede llevar nuestro tiempo..) lo mejor que podemos hacer es inspeccionar nuestro hotel flotante, recorrerlo al mismo tiempo que ir ubicando los lugares que más nos puedan interesar, y los que más frecuentaremos, como los restaurantes, bares, información, etc… Todo esto nos llevará parte del día y a veces hasta casi todo el crucero, ya que para los más despistados, aún acabado el viaje, todavía no habremos localizado que ascensor era el más adecuado y próximo a nuestro camarote..

Recomendaciones en las excursiones por las ciudades del Báltico

Todas las visitas a las ciudades tenemos la opción de realizarlas por nuestra cuenta o con excursiones contratada en el mismo barco, a excepción de San Petersburgo, ya que en Rusia se necesita un visado especial, por lo que si vienes de un crucero solo lo puedes conseguir contratando una excursión, y hacerla en grupo o individual, pero siempre acompañado por un responsable de costa, y un guía de la ciudad.

La visita a la capital sueca es recomendable hacerla el último día, ya que será nuestro punto de regreso y del que tendremos dos días para poder disfrutar de la ciudad.

En Helsinki si se escoge ir por nuestra cuenta, podemos trasladarnos del barco hasta el centro en transporte público, Costa Cruceros dispone de autobuses que hay que pagar el billete dentro del crucero, y donde tendremos una frecuencia de entre 30 y 40 minutos, realizando una sola parada en un punto cercano al centro, que será el mismo de retorno. Otra opción es subirnos a un bus urbano que para a pocos metros del puerto, y del que podremos realizar varias paradas por la ciudad.

En Tallin, en cambio el centro histórico está a menos de 2 Km, por lo que se puede ir caminando. Y en Estocolmo, igual que en Helsinki tenemos las dos opciones de autobús, si se decide realizar la visita por nuestra cuenta, el transporte público es una buena opción, ya que hay una buena red de buses cerca del puerto, el billete se compra en el mostrador de información turística ubicado a la salida del crucero y dentro de la pequeña terminal del puerto, aunque es algo caro en comparación a España, (poco más de 4€ por trayecto)  aun así nos sale más barato que si escogemos el transporte del crucero.

El Costa Luminosa, se convierte en toda una experiencia para quienes quieran experimentar por primera vez viajar en un crucero, y un cúmulo de nuevas sensaciones para el más experto crucerista, donde poder relajarse al mismo tiempo que descubrir nuevos lugares.

Texto. Pedro Balagué  –  Fotos. Alejandra Ribas

Costa Cruceros  –  www.costacruceros.es

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