Viajar, de la ignorancia a la tolerancia

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¿Te has preguntado alguna vez que te aporta viajar? Tener aventuras alrededor del mundo tiene numerosos beneficios además de disfrutar de increíbles paisajes, paradisíacas playas y fantásticos edificios que nos quitan la respiración. También es una oportunidad de abrirnos a lo desconocido, aceptar que el mundo no es uniforme ni homogéneo, sino tan diverso como cada paisaje, cultura y persona que encontramos. Viajar nos permite abrir nuestra mente y abriéndonos a lo desconocido y a lo diferente nos hace tolerantes.

Según la definición de tolerancia se refiere, entre otras cosas, al respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las nuestras propias. Pero realmente a ¿qué medida somos tolerantes?

Bob Mandel, en su libro “Maximízate, diez caminos para lograr todo tu potencial,” hace un hincapié en la importancia de la tolerancia, como respuesta hacia el otro, donde previamente hemos trabajado la autoaceptación, primer paso para poder ser tolerantes.

Dentro de la tolerancia, y además del respeto, nos enumera toda una serie de beneficios a la hora de practicar la tolerancia. Nos ofrece la posibilidad de desarrollar nuevos puntos de vista, dejar los juicios, utilizar la empatía o la oportunidad de ver las cosas desde el punto de vista de los demás. También nos ofrece la posibilidad de aprender de los demás, celebrar la diversidad, abrirse a la diferencia de opinión y no buscar siempre estar en lo correcto o en lo equivocado.

La tolerancia también nos hace ser más pacientes y darnos tiempo para abrir nuestras mentes y pensar que cada persona tiene una historia diferente.

Muchas veces hasta que no viajamos no vemos cuántas creencias limitantes y prejuicios tenemos.

Viajar nos permite abrir los ojos, tomar consciencia, respetar y tener una visión diferente de un país, de su gente y de sus costumbres. Nos permite aceptar que tanto nuestra manera de vivir y de gestionar las cosas es tan válida como otros.

Nuestras creencias muchas veces nos condicionan y nos enciegan, impidiéndonos relajarnos y disfrutar de todas las increíbles experiencias que nos permite viajar.

Somos una sociedad que ha crecido a nivel de consciencia, lo que nos ha permitido dejar de lado nuestros prejuicios y abrir nuestra mente. Cuando viajamos nos abrimos a los cambios y a las diferencias, siendo fuente de inspiración y desarrollo. Cuando viajamos nos mezclamos con los nativos, lo que nos permite tener muchas experiencias, y en gran medida, eso nos vuelve más confiados y con menos prejuicios.

Viajar nos hace salir de nuestra zona de confort, de este espacio donde nos sentimos seguros y confiados. Nos permite sentir diferentes sensaciones, afrontar diferentes retos y también conocernos mejor, ver cómo actuamos fuera de esta zona cómoda y cómo nos relacionamos.

Ahora te propongo que pienses en algún destino que te haya cambiado de percepción. ¿Lo has podido visualizar? ¿Has podido observar qué prejuicios tenías Antes de ir, antes de cruzar las fronteras? ¿Cómo cambiaron estos después de estar, después de observar a sus locales, sus costumbres, sus traiciones?

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