Un viaje de enoturismo por el Algarve

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Si te gusta viajar el buen vino y explorar nuevos territorios el Algarve te propone una ruta de los vinos de la región, toda una experiencia enoturística nueva y fascinante.

La Ruta de los Vinos del Algarve abre las puertas a un recorrido por la historia, la cultura y la tradición vinícola del sur de Portugal, a través de cuatro viajes experienciales que te llevarán a descubrir el sabor de otro Algarve y de unos vinos que se han ganado el reconocimiento internacional.

Cuatro Denominaciones de Origen para saborear
En la zona litoral del Algarve, se localizan cuatro regiones productoras de vinos de “Denominación de Origen” (DOP, Denominación Origen Progetida): DOP Tavira, DOP Lagoa, DOP Portimão y DOP Lagos. Su ubicación privilegiada, a medio camino entre el Mediterráneo y el Atlántico, y las características orográficas de la zona, confiere unas particularidades muy especiales a los vinos aquí producidos, vinos que han empezado a despertar el interés de los amantes del vino y expertos, cosechando notables distinciones en concursos y ferias internacionales.

Para disfrutarlos en toda su intensidad, qué mejor que un viaje enoturístico al corazón de las regiones vinícolas del sur de Portugal, a través de las cuatro rutas que propone la gran “Ruta de los Vinos del Algarve”: cuatro viajes fascinantes que despertarán tus cinco sentidos, sorprendiéndote desde el paladar al corazón, descubriendo paisajes increíbles, historias y viñedos, cuna de vinos para todos los gustos. Incluyendo vinos orgánicos.

La Ruta de los Acantilados discurre por la zona de Albufeira. Llamada en portugués “de las falésias”, este recorrido permite disfrutar del peculiar perfil de la costa algarvía, con sus características formaciones rocosas y rojizas, que pintan esos paisajes suyos tan peculiares.

Como punto de partida, la ruta propone la Torre del Reloj de Albufeira y continúa hacia la Iglesia Matriz, del siglo XVIII. Después de cruzar el Arco da Travessa de la Iglesia Vieja, un bello ejemplar de arquitectura árabe en pleno centro de Albufeira, el recorrido continúa hacia la Playa de los Pescadores, una de las más famosas del Algarve, también en invierno, por ser escenario de una de las fiestas de fin de año más populares de todo Portugal.

A continuación la ruta alcanza la Adega do Cantor, el momento de disfrutar de unos preciosos viñedos con increíbles vistas sobre el Atlántico y de probar sus excelentes vinos DOP Lagoa. Después de comer en alguno de los muy recomendables restaurantes de la zona, el viaje sigue hasta la aldea Olhos de Agua, en cuya playa se encuentran nacimientos de agua dulce, denominados “olheiros”. La ruta culmina con un ascenso a la zona de Silves para entrar en la pintoresca y familiar Quinta da Vinha.

La ruta árabe recupera este legado del pasado algarvío a través de un viaje por Lagoa y Silves, antigua capital musulmana. Empieza en la preciosa y pintoresca villa de Ferragudo, donde merece la pena perderse por sus callejuelas y, simplemente, mirar y dejarse embelesar. Obligado visitar la Iglesia de Nossa Senhora da Conceição, desde cuyo atrio se pueden disfrutar unas impresionantes vistas de la desembocadura del río Arade, y el Fuerte de São João do Arade. El camino continúa hasta el Faro da Ponta do Altar, levantado sobre acantilados que forman enormes cuevas en una zona de especial protección para las aves.

Durante el camino resulta inevitable caer en las pequeñas tentaciones que suponen los dulces de almendras o los típicos quesos de higos, para avanzar después hasta la Quinta dos Vales, y saborear sus reconocidos vinos, de 15 variedades diferentes.

Tras disfrutar de la gastronomía regional en alguno de los excelentes restaurantes de la zona, la ruta asciende al Castillo de Silves, el más bello ejemplo de arquitectura militar islámica en Portugal, declarado monumento nacional en 1910. La Sé de Silves, la catedral que se cree fue levantada en el siglo XIII sobre una mezquita tras ser conquistada la ciudad a los árabes, es uno de los templos más notables de la arquitectura gótica en la región.

Para completar la jornada, qué mejor que un paseo por la Quinta Mata-Mouros y dejarse seducir por sus “Euforia” (rosado y tinto) e “Imprevisto”.

La Ruta de Arade tiene como eje este icónico río, que en su discurrir desde la Sierra de Caldeirão hasta Portimão, en el Océano Atlántico, dibuja un interesante recorrido desde el punto de vista natural y cultural.

La ruta comienza en el punto más alto del Algarve, Fóia, en la Sierra de Monchique. Con sus 902 metros de altitud es un magnífico mirador natural con impresionantes vistas de toda la región, desde el Cabo de San Vicente hasta el mismo Alentejo. Después de recuperar fuerzas degustando el tradicional pastel “Bolo do Tacho”, uno de los sabores imprescindibles de esta zona, el visitante puede continuar su camino hacia Caldas de Monchique, cuyas “Aguas Sagradas” son conocidas desde la época del Imperio Romano por sus propiedades terapéuticas y medicinales. Después, el camino continúa hasta la Quinta do Francês, entre las colinas, precioso lugar donde disfrutar de un agradable paseo entre sus 8 hectáreas de viñedos y catar excelentes vinos.

Después de disfrutar a la hora del almuerzo con las especialidades gastronómicas de la región, hora de conocer Portimão, con paradas en el Museo Municipal, ubicado en la centenaria fábrica de conservas de pescado “Feu Hermanos” y, cómo no, en su siempre vibrante puerto, escenario habitual de competiciones deportivas. Si hablamos de playas, la zona concentra algunas de las más famosas de Europa, ideales para realizar actividades como submarinismo o paseos en barco. El camino continúa en la Fortaleza de Santa Catarina, construida en los siglos XVII y XVIII para defender la Península de piratas y de invasiones militares.

Para finalizar, la ruta se adentra en la  Quinta do Morgado da Torre, una de las propiedades con más solera del concejo, cuyos vinos afrutados, de gran personalidad, cuentan con múltiples premios.

La Ruta Gil Eanes se adentra en la zona de Lagos y debe su nombre al primer explorador portugués que superó el Cabo Bojador (en la costa norte del Sáhara Occidental) y que era natural de Lagos. Antes de lanzarse al descubrimiento de los vinos de la zona, la ruta propone perderse por el centro histórico de Lagos , con parada en la Iglesia de San Antonio (construida en 1707 en estilo barroco y considerada la más bella del país), el Castillo de Gobernadores (una alcazaba islámica de arquitectura militar del siglo XIV al XVII) y el Fuerte da Ponta da Bandeira (1680-1690), que en su época fue una de las fortalezas más avanzadas de todo Algarve.

Llega después la hora de adentrarse en los viñedos de la Quinta Monte de Casteleja, y descubrir su concepto de producción vinícola orgánica -un método que busca garantizar la preservación del medio ambiente, la biodiversidad y el futuro de la tierra- y el sabor de sus vinos orgánicos, DOP Lagos.

Tras un buen almuerzo en alguno de los restaurantes de la zona, es parada ineludible la Playa do Camilo, considerada por TripAdvisor una de las diez playas “maravillosamente únicas” del mundo, gracias a sus aguas limpias y a su arena dorada. La ruta termina en el Farol da Ponta da Piedade, levantado sobre las ruinas de la Capilla de Nuestra Señora da Piedade, que hace más de un siglo guiaba a los navegantes en su travesía por el Océano Atlántico.

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