Una ruta por el País del Quijote

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Este año más que nunca, ansiamos por volver a viajar, y me mejor manera de empezar haciéndolo por el país del soñador por excelencia, Don Quijote de la Mancha. Una ruta de ensueño por el País del Quijote para hacerla realidad este 2021.  

“O yo me engaño o ésta ha de ser la más famosa aventura que se haya visto”, predijo Don Quijote de la Mancha. Y lo fue, sin duda que lo fue. Revivir aquella aventura y recorrer los escenarios que vieron gestar las andanzas del primer héroe del imaginario novelesco universal puede convertirse en la perfecta primera aventura viajera 2021. Pues, además de resultar altamente sugerente, reúne todos esos ingredientes tan deseables en las escapadas de la nueva era: riqueza en exteriores, naturaleza y actividades al aire libre, localizaciones próximas para disfrutar en transporte privado, y logística de grupos reducidos. El plan ideal para disfrutar en pareja, familia con niños, amigos en petit comité o allegados.
Y, cómo no, abundancia en experiencias tan curiosas y apetecibles de descubrir como el interrogante a ese debatido misterio sobre el nacimiento de Miguel de Cervantes; o la solución al enigma del tan popular “lugar de la Mancha” al que se refiere su obra; o la rocambolesca historia de amor con Dulcinea; o la imponente visión de tan amenazantes molinos. Una ruta no exenta de buenas viandas, que es menester comer cual caballero. Y hospedajes pequeños y coquetos, lejos de masas, en línea con el estilo castellano y los deseos viajeros Covid-free.

Los escenarios del Quijote
 “País del Quijote, una ruta de ensueño” propone un viaje por la llanura manchega, buceando en las evocadoras localizaciones por las que transcurren las andanzas del ingenioso hidalgo, poniéndoles nombre, contorno, forma y fondo. Un recorrido novelesco con ese componente de emoción y ensoñación propio de las historias convertidas en leyendas, en un viaje a medio camino entre la novela y la realidad, entre el personaje inventado y los avatares de su creador, el eterno autor Miguel de Cervantes, cuya propia vida tampoco estuvo exenta de avatares.
Recorrer esos escenarios, esas calles, esos paisajes en los que vivió Cervantes y al abrigo de los cuales concibió al personaje más famoso de nuestra literatura, revivir viejas tradiciones manchegas y todos aquellos manjares con los que alimentó al mismo don Quijote, descubrir todo ese universo que le llevó a escribir la obra cumbre de la literatura universal, es un viaje fascinante. Inspiración nivel pro. ¿Arrancamos?

La cuna de Cervantes: Alcázar de San Juan
Alcázar de San Juan es la cuna de Miguel de Cervantes Saavedra. En su Iglesia Santa María la Mayor se conserva y puede ver su partida de bautismo; en uno de sus márgenes encontramos manuscrito “este fue el autor de la Historia de don Quixote”, palabras que firmaría don Blas Nasarre en 1748 al encontrar la partida de bautismo a nombre de Miguel.
Allí podremos visitar también el Museo del Hidalgo, ubicado en el antiguo palacio conocido como Casa del Rey, en el que se expone y divulga el patrimonio histórico y etnográfico de Castilla-La Mancha. El Museo Formma, donde se muestra la Alfarería manchega, su espectacular conjunto palaciego y eclesiástico o los molinos de viento del Cerro de San Antón son otros de los atractivos de Álcazar de San Juan.

El lugar de La Mancha: Argamasilla de Alba
Argamasilla de Alba es ese “lugar de la Mancha”, el lugar de cuyo nombre no quiso acordarse Miguel de Cervantes, pero del que es imposible olvidarse. Allí se puede visitar el lugar en el que Cervantes estuvo preso y donde las musas le visitaron para concebir un personaje único. La Cueva de Medrano guarda los rasgos inequívocos de la arquitectura tradicional manchega y se ha convertido en un auténtico “santuario laico” de nuestra literatura del Siglo de Oro. Muchos grandes escritores han pasado por aquí a lo largo de los siglos, para empaparse del lugar donde nació El Quijote. Incluido Benito Pérez Galdós, cuya figura, en el centenario de su muerte, también está más presente que nunca en estas tierras, de las que fue gran conocedor y viajero, y a las que cariñosamente llamó “solar literario de España”, pues “Manchego es el primer libro de nuestra literatura”, como él mismo decía.
Los primeros comentaristas del libro y los biógrafos del autor afirman que en esta cueva se escribieron los primeros capítulos del libro. También en Argamasilla de Alba se puede visitar la rebotica de los Académicos, el lugar de celebración de las reuniones de la entidad imaginada por Cervantes.
El Castillo de Peñarroya, la Iglesia de San Juan Bautista o el Pósito de la Tercia son otras de las visitas obligadas en esta localidad que sirve como puerta de acceso al parque natural de las Lagunas de Ruidera, un paraje que esconde uno de los grandes humedales de la geografía española.

Tierra de Gigantes: Campo de Criptana
Si hay un pasaje de El Quijote reconocible por grandes y pequeños, ése es sin duda la batalla con los molinos de viento. Campo de Criptana cuenta con las construcciones originales que inspiraron a Miguel de Cervantes para narrar aquella aventura, tan fantástica como entrañable y divertida. Encontrarse frente a frente con el esplendor e inmensidad de los molinos permite empatizar aún más con el hidalgo y compartir su impresión. Si además se tiene el privilegio de disfrutar de su molienda y sentir en la piel el ruido de su movimiento, la impresión es doble. Ésta tiene lugar el primer domingo de cada mes en estos molinos, que conservan su estructura y maquinaria originales.
Interesante pasar también por el Pósito Real, el antiguo banco para dar préstamos en especie a los agricultores en las épocas de carestía. La imagen de la sierra y el barrio del Albaicín de Campo de Criptana son el cénit del universo literario cervantino y paradigma del tipismo manchego. No existe mejor lugar para contemplar toda La Mancha en su esplendor y una de las puestas de sol más bonitas del planeta.

La Patria de Dulcinea: El Toboso
El Toboso es la patria del amor universal: el hogar de Dulcinea. El lugar donde seguir todas las huellas del amor de don Quijote por la doncella, una historia plagada de gestos, de detalles y, también, de incógnitas.
En las calles y plazas de El Toboso encontramos frases esculpidas en las paredes de las fachadas, que hacen honor al capítulo IX de la segunda parte del libro, en el que se narra la visita de Don Quijote y Sancho a El Toboso en busca de Dulcinea.
El Museo Casa de Dulcinea, que perteneció a Dña. Ana Martínez Zarco de Morales, a la que Cervantes inmortalizó como Dulcinea (Dulce Ana), mantiene parte de su estructura del S.XVI; se trata de un ejemplo típico de las casas de hidalgos y ricos labradores manchegos. Varios museos, como el Cervantino o el de Humor Gráfico “Dulcinea”, así como el conjunto de iglesias y conventos, conforman uno de los lugares de referencia de El Quijote, el único que esconde el secreto de una de las historias de amor más célebres del mundo.

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