Desfiladero de MONT-REBEI

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El desfiladero de Mont-rebei, formado por el río Noguera Ribagorçana en su travesía a través de la sierra de Montsec, separa el Montsec d´Ares del Montsec de l´Estall y constituye el único desfiladero de Cataluña que se mantiene más o menos virgen, sin que lo atraviesen carreteras, ferrocarriles o líneas eléctricas. Tan sólo un camino de herradura parcialmente excavado en la roca permite disfrutar de una panorámica espectacular de este paraje. Las paredes del desfiladero alcanzan los 500 metros de caída vertical, con puntos en los que la distancia entre ellas no supera los 20 metros.

El desfiladero discurre a lo largo de una garganta muy profunda (350 metros), cuyo punto más estrecho tiene apenas 20 metros, a través de la cual la Noguera Ribagorza se ha ido abriendo paso por el Montsec. Es el último desfiladero del país en estado casi intacto, pero que al mismo tiempo es fácil de visitar.

Hasta el año 1924 no existía camino alguno, hasta que la Mancomunidad de Cataluña abrió uno en la roca, que atraviesa el desfiladero por su margen derecho. El camino actual fue construido en 1982.

Situada en la vertiente Norte del Montsec se sitúa la plana de Mont-rebei, con este nombre se conoce una pequeña meseta de relieve suave que se eleva sobre la Obaga Gran y corre a lo largo de una cresta entre el barranco de Sant Jaume o de la Maçana, al Norte, y el barranco de Matamala al Sud. Se sitúa entre los 955 m en el extremo Este, y los 850 m en el extremo Oeste, donde queda cortada por un risco de unos cincuenta metros. Tiene una longitud de 1.200 m. En esta misma zona encontramos la ladera de la Obaga Gran con 300 m de desnivel y una pendiente muy pronunciada, acoge un extenso bosque de robles de unas 50 hectáreas de extensión, es un lugar húmedo debido a la incidencia mínima de los rayos del sol.

Desfiladero

Desfiladero

FLORA Y FAUNA SINGULAR

Por su posición geográfica, el Montsec hace de frontera entre dos mundo. Por un lado, el mundo subterráneo que presenta una vegetación forestal formada por Quejicos, a menudo mezclado con pinos albares y robles negros. Por otro lado el mundo mediterráneo en el que la vegetación se encuentra fácilmente monopolizada por la carrasca, una especie de encina de hoja redondeada y grisácea. Aunque se trata de un territorio relativamente seco y secularmente explorado por el ser humano, es posible encontrar árboles de grandes dimensiones que tiene un notable valor naturalista.

Algunas de las plantas de los roquedales aquí presentes tienen nombres muy sugerentes. Es el caso de la oreja de oso, o de la corona del rey. Otras en cambio, como la endémica Petrocoptis presente únicamente aquí, son tan raras que ni siquiera tiene un nombre vulgar.

El quebrantahuesos es la rapaz más amenazada de la zona. Consumidor de huesos que rompen lanzándolos en pleno vuelo contra las rocas, anida en algunos salientes de los acantilados del Mont-rebei. Es posible disfrutar de su vuelo imponente, con el cuerpo dorado y las alas negras recortadas contra el cielo o su sombra proyectada sobre la pared calcárea cuando vuela a ras de roca. Entre los mamíferos destacan, la nutria, el gato montés, la marta, el corzo, el corzo así como numerosas especies de murciélagos.

RUTAS POR EL DESFILADERO

Por los alrededores del desfiladero encontramos diferentes rutas, entre ellas destacamos las más conocidas, todas ellas señalizadas.

El barranco del Quiexigar – El nombre de este barranco procede del aragonés queixigo, es decir roble. Un queixigas es un robledal. Asimismo Quixigar es el nombre de un municipio de Sant Esteve del Mall, en la Ribagorça aragonesa, donde se chapurrea el catalán. En el último barranco antes de la “plana de Montrebei”.

El paso de Santa Cecília – Se trata de una abertura estrecha de aproximadamente 1 m de ancho que atraviesa la cresta rocosa. Po aquí pasa el camino que va de Altamiris a los campos de “la plana” de Mont-rebei. El nombre de este paso, de fácil defensa, proporcionó la pista para conocer la advocación de la iglesia del poblado de los Altamiris, que probablemente estaría dedicada a Santa Cecilia.

Camino desfiladero

Camino desfiladero

Las carboneras – El barranco de la Obaga Gran muestra un ejemplo de la actividad de carboneo. Las carboneras, en las que se apilaban los troncos cortados, se cubrirían de ramas y tierra y se mantenían en un proceso de combustión pobre en oxígeno que carbonizaba la madera sin quemarla. En la actualidad se distinguen como rellanos redondeados con el suelo oscurecido por los fragmentos de carbón vegetal acumulados.

Bajada de la cueva Colomera

Bajada de la cueva Colomera

Aparte de estas rutas, es posible disfrutar de una vista panorámica del conjunto de la reserva desde el mirador natural que representa la curva de la pista que discurre sobre la Noguera Ribagorçana y que conduce a Alsamora justo antes de llegar a la Masieta. Es posible observar los rápidos del río antes de entrar en el desfiladero, así como la ermita de la Mare de Déu del Congost y el castillo de Xiriveta

 Texto: Fundación Territori i Paisatge – Fotos: Alejandra Ribas

GUIA DEL VIAJERO

COMO LLEGAR

Por la carretera N-230 (LleidaVall d´Aran) desde el Pont de Muntanyana (Ribagorça, subcomarca la Terreta). Desde aquí a través de la carretera que va a Trmp (C-1311), sale la pista asfaltada y señalizada que conduce a Alsamora. A 8 Km a mano derecha se encuentra el cruce de acceso al desfiladero.

INFORMACION TURISTICA

Fundación Territori i Paisatge – Tel. 902 400 973

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