Descubre los sabores del Reino Hachemita

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La gastronomía jordana está considerada como una de las más sabrosas de Oriente Medio; y no es para menos. Ubicado en la encrucijada de las caravanas árabes que transportaban especias de la India y arroz de Egipto, el Reino Hachemita incorporó a su cocina todo tipo de sabores y tradiciones de sus vecinos, especialmente de Turquía y Líbano.

Jordania, o cómo disfrutar de la mejor cocina panárabe

Un kebab en una estación de autobús, unos falafel (bolas de pasta de garbanzos fritas con especias) en un puesto del centro de Amán, o una comida a base de platos típicos en cualquiera de los restaurantes de la capital. Las opciones son infinitas, igual que los sabores de la cocina jordana. Además de los productos lácteos y el khobz (pan árabe sin levadura), dos imprescindibles de la cocina panárabe, el Reino Hachemita de Jordania cuenta con muchísimas recetas tradicionales.

Además de los mezzes, deliciosos entrantes que se sirven en abundancia y hacen las delicias del visitante (crema de berenjena picante, almendras recién peladas, humus, hojas de rúcula con pimienta…), dentro de la gastronomía jordana cabe destacar el aqlubbeh, una pirámide de arroz aderezado con cardamomo y pasas que se corona con rodajas de cebolla, coliflor, carne y diferentes especias, y el mansaf, el plato más representativo del país. Este último se elabora con arroz arábigo, piñones, un caldo de yogur seco hecho a base de leche de cabra (jameed) y cordero o pollo, y se sirve en todo tipo de celebraciones, compromisos, bodas o graduaciones. Incluir mansaf en el menú es el mayor símbolo de generosidad para la cultura jordana. De hecho, el grado de generosidad se determina por la cantidad de cordero que se cocina.

Los dulces, en Jordania, merecen un párrafo aparte. El postre más típico es el baklava, un hojaldre rociado con miel, almíbar y agua de rosas que se sirve en una bandeja circular y se corta en rombos. Otro dulce muy conocido es el kunafa, tiras de masa y crema de queso cubierto de almíbar. ¡Una delicia!

 Wadi Rum, el mejor lugar para degustar la cocina beduina

La cocina beduina se caracteriza por utilizar productos típicos de cada estación: leche de camello y sandías gigantes en primavera (las plantaciones que bordean la carretera del Desierto son espectaculares); granadas, pistachos, melocotones y limas durante el verano; plátanos, higos, uvas y mangos en otoño; y tomates, caquis y ‘pescado de bautismo’ (pescado proveniente de la zona de Betania de Transjordania) en invierno. Los beduinos, nómadas del desierto, son auténticos supervivientes y saben cómo sacar partido al entorno que les rodea.

Dejando a un lado los productos típicos de su dieta diaria (queso de cabra, dátiles y leche de camello), la especialidad beduina por excelencia es un plato compuesto por carne de cordero o de pollo que se sirve con verduras y se cocina en un zarb (horno cavado a un metro de profundidad en la tierra de aproximadamente 60 centímetros de diámetro). Ver cómo se cocina es algo que tampoco debería pasarse por alto, al menos si lo que se pretende es conocer de primera mano los entresijos culinarios de la cocina beduina.

Compartir mesa con los beduinos, ya sea sentado en el desierto bajo la luz de las estrellas, o a mediodía, después de una intensa caminata por el valle de la Luna, es una experiencia de lo más interesante, además de un buen momento para conocer más de cerca la cultura beduina. Y es que comer, en Jordania, es ante todo una experiencia social.

Petra Kitchen, una noche original entre fogones

Petra Kitchen es un restaurante situado en Wadi Musa, muy cerca de la entrada de Petra, que ofrece la posibilidad de realizar un curso de cocina exprés para conocer los ingredientes estrella de la gastronomía jordana. Nada más llegar a Petra Kitchen el chef invita a sus clientes a ponerse guantes y delantal y les guía directamente a la cocina. Bajo su supervisión, les explica, paso a paso, cómo se elaboran los platos y les cuenta todo tipo de consejos y peculiaridades sobre la comida de Jordania. Luego ya, dependiendo de la destreza culinaria de cada uno se tardará más o menos tiempo en sentarse a la mesa para disfrutar de la comida.

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